El ahorro como agente de cambio en las finanzas personales.

CP PCCA LUDIVINA LEIJA RODRÍGUEZ

En el seno de la unidad familiar, al planificar las finanzas personales es recomendable determinar cuáles son las necesidades financieras actuales y, en lo posible, prever una necesidad futura, de acuerdo a Ruíz y Bergés (2002). Así, las cuatro necesidades básicas en dicha unidad, son la de ahorro y previsión, de consumo, inversión y de protección. En ese sentido, el ahorro supone entonces la acción de apartar una fracción de los ingresos económicos que se reciben para prevenir una necesidad futura (por ejemplo el pago de servicios médicos), para evitar gastar o para consumir en una menor medida (RAE, 2016). Para conocer las posibilidades y habilidades de ahorro de los mexicanos, cabe analizar información estadística sobre los ingresos mensuales a nivel nacional, que de acuerdo a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (2015) en su última aplicación de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, son en su mayoría (el 30.9%) entre 3,000 a 4,900 pesos, y un porcentaje menor de los encuestados (el 1.7%) recibe más de 20,000 pesos. Dichos ingresos además, no son fijos en su mayoría pues en más de la mitad de la población (el 52.7%) lo recibido o ganado es variable. Otro dato relevante de dicho instrumento de medición, es el referente a que la mayoría de la población encuestada (el 63.4%) no emplea un registro o cuenta de sus gastos, y de los que llevan a cabo dicho conteo (es decir el 36.6% restante), la mayoría (el 63.8%) lo hace mentalmente. En total, la población que no ahorra es del 23.5%, mientras que del porcentaje que sí lo realiza, en su mayoría (el 65%) lo hace guardando el dinero en su hogar. El anterior comportamiento puede estar motivado por la forma de la enseñanza de la práctica del ahorro en una edad temprana, que en su mayoría (el 59.2%) fue utilizando una alcancía tradicional frente a la minoría que fue a través de la apertura de una cuenta de ahorro (8.1%). Es decir que, actualmente prevalece el ahorro informal en México (con el 32.4%) y por ende el desaprovechamiento o desconocimiento de los servicios financieros que ofrecen instituciones bancarias y que promueven el fenómeno de la inclusión financiera y la planificación de las finanzas personales. Para la solución de dicho problema, se fomenta el acceso a estos servicios a través de las cajas de ahorro, uniones de crédito, cooperativas y microfinancieras, a las cuales Roa (2013) denomina como finanzas populares o de desarrollo. En México, el Consejo Nacional de Inclusión Financiera es el organismo encargado de proporcionar servicios de consulta, asesoría y coordinación entre las autoridades financieras para formular, aplicar y dar seguimiento a la Política Nacional de Inclusión Financiera que pretende que los mexicanos, indistintamente, disfruten de los beneficios de un sistema financiero consolidado y estable. Entonces, resulta beneficioso priorizar los gastos e ingresos en toda unidad familiar a través de la elaboración de un presupuesto para un periodo determinado, con lo cual se fomenta el ahorro y la gestión de las finanzas, además de generar una cultura financiera que promueva el acceso a más y mejores servicios financieros, para lo que además resulta necesaria una regulación apropiada.

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 Presidenta del Colegio de Contadores Públicos de Saltillo, A.C.

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